viernes, 4 de diciembre de 2015

YO SÓLO QUIERO (UN MILLÓN DE AMIGOS - Roberto Carlos)

Hay días en los que haber hecho amigos es muy agradecido porque te revelan datos muy importantes.
No me gusta tirar piedras a lo loco a ver si dan a alguien. Hay gente que sí lo hace y suelen hacer más daño de lo que en principio se proponían, incluso llegando a dañarse a sí mismos.
Así que voy a ir a lo verdaderamente importante: a los amigos.
¿Recordáis que los barrenderos municipales se burlaron de mí en aquella anécdota tan jocosa?. Pues esta vez me crucé con otros, con los que también tengo muy buena relación.
Debo decir que desde que dejaron el bajo comercial que tengo enfrente de la oficina, ya no los veo tanto. A veces coincido con ellos en carretera o en alguna calle, pero ya no hablamos tanyo como antes. Ahora, incluso me podría permitir tomarme un café con ellos.
Esta vez podría decir que "forcé el encuentro", pues el bajo en el que guardan la maquinaria y tienen los vestuarios y la oficina, está situado a unos pocos metros de nuestro almacén.
Yo estaba limpiando por allí, así que coincidí con ellos.
Después de las consabidas felicitaciones por mi nuevo cargo y las bromas derivadas, nos pusimos algo más serios.
Es cierto que había muchas cosas de lo que hablar, pero todo se centró en lo mismo...
Y tener amigos es lo que tiene. Te van dando consejos y, por supuesto, te informan de lo que ha ocurrido en el pasado, de lo que hacen otros alcaldes pedáneos y de lo que debo hacer yo por el pueblo.
Me quedo con un par de consejos que me dieron:
"Aprovecha las herramientas y servicios que te dan para 'gobernar', y vete usándolas poco a poco".
" No hagas distinciones entre los vecinos. Gánatelos uno a uno". (Esto incluye a Ramonín, que lo voy a tener que ver muchas veces...).

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