martes, 22 de diciembre de 2015

EL MENÚ (Golden Apple Quartet)

Cena de "empresa" entre alcaldes.

Llegué un poco tarde, la verdad. Llegar de León, con las niñas, el perro, dos horas y media de viaje y kilómetros de autopista en la oscuridad invernal me habían saturado un poco.
Me había puesto un poco guapo. Más bien de presentable para arriba, con zapatos, pantalón fino, camisa, corbata y americana. Todo por indicación de la "consorte".


En cuanto llegué y vi al grupo de gente, me dí cuenta de que no iba a ser una cena normal. Mucha gente mayor, cuatro jóvenes apenas y, aparte de la alcaldesa, cuatro mujeres más.
Después de un rato observando y escuchando, nos invitaron a entrar...
Al pasar al lado de uno de los señores que se habían quedado dentro, éste comenta en voz alta:

- "¡Mira, el guardaespaldas de la alcaldesa!".

Yo no soy un portero de discoteca, pero a que me llamen guardaespaldas...
Me paré, le miré y le dije:


- "Guardaespaldas, no. Funerario y Alcalde de Torre. ¡Y ya es bastante!".

El hombre sonríe y con cara de sorpresa, me responde:

- " ¿Así que tú eres el alcalde de Torre, eh?".

Fue evidente que ya me conocía por mi trabajo, pero no me ubicaba... Me había delatado a mí mismo.
Entramos en el espacio reservado para nosotros y decidí sentarme en la parte más alejada, para intentar pasar desapercibido.

Coincidí con los alcaldes correspondientes a los pueblos de Toriello (pescador/mariscador de unos 50-60 años) y con el de Camango (cuarenta y pocos, operario de obra civil y otro de los "papis" de Voley). Empezaron hablando entre ellos de la pesca y del marisco. Me resultó una conversación muy riosellana, por supuesto.

En cuanto empezaron a poner las botellas de vino en la mesa, el alcalde de Toriello se propuso llenarme la copa de tinto, a lo que me negué... Un poco sí, pero no estaba dispuesto a sobrepasar ese límite.

Más tarde, llegó otro de los alcaldes que se sentó junto a mí. También de cuarenta y pico, piragüista, trabajó en construcciones metálicas y, debido a esa condición, la conversación pasó a ser más técnica y de obras públicas.

¡Ah!, si... El menú... Una tabla de embutidos, unos mejillones en salsa, pescado, carne y postre.
Después de cenar, la alcaldesa y el concejal correspondiente nos hicieron entrega de unas bolsas bastante ligeras.
Una agenda del ayuntamiento, un bolígrafo para apuntar las citas y un par de calendarios...


- "¡Este es vuestro sueldo!", nos dijo la alcaldesa.

Trabajar por mejorar el pueblo donde vives ya es, para mí, un buen sueldo. Así que para aquellos que han nacido y corrido toda su vida por los caminos y prados del suyo, debe ser un privilegio.

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