Como era de esperar, ya tengo fecha para convocar a mis vecinos a la primera reunión local.
Estoy muy nervioso porque el primer punto de la reunión es mi presentación personal, y eso es difícil de gestionar siempre porque nunca quieres que la gente sepa más de tí que tú mismo y, por suerte, tampoco es una entrevista laboral.
En conclusión, ni mucho ni poco... A pasar el punto lo más rápido posible y meternos de lleno en los puntos a tratar (algunos de carácter urgente).
Como buen comunicador, estoy realizando un pequeño boceto de los puntos de la reunión después de exponerlos en mi primer bando como alcalde.
Se metieron "al tun-tún" (como suelo decir), así que ahora me tengo que apañar para moderar la reunión sin que aquello parezca un gallinero.
Como he aprendido de grandes personas (profesionales y políticos), haré lo que siempre me han dicho: "tranquilidad, coherencia y control de la situación". Así me ven actuar, así será la reunión. Si una de esas tres normas se quebranta, poco a poco iré perdiendo el control hasta que se monte allí el gallinero.