domingo, 15 de noviembre de 2015

¡¡¡...Y BAILARÉ SOBRE TU TUMBA!!! (Siniestro Total)

De entre las anécdotas de mi elección como alcalde del pueblo, la que se lleva la palma es ésta.
Había ido con el jefe al almacén y volvíamos de allí cuando por el camino nos cruzábamos con dos barrenderos (con los que hice amistad por ser vecinos de bajo comercial). Al llegar a su altura, comienzan a señalarme con el dedo y a hacerme señas como pasar el pulgar por el cuello a modo de intimidación.

En este punto, tú te quedas como flipado mirando a los personajes creyendo ser el protagonista de una película de esas en las que se reparten hostias como panes o esa otra en la que el jefe manda a sus secuaces a "acabar con el problema". No sabes si gritar "¡Acelera, joder, que vienen los zombis!", o bajarte del coche en marcha y ponerte en plan Chuck Norris o Jason Stathan (lo digo por "Transporter"...).
Al final ves que se descojonan de tu suerte y los compañeros de empresa de Ramonín te hacen pasar ese momento "¡tierra, trágame!" tan indeseado.
Dias después te encuentras a los mismos y te encaras con ellos en un "bis a bis" en una de las calles principales, donde por casualidad no pasa nadie, al estilo de los westerns, y les sueltas:
- "¿Y ahora, qué?. ¿Vais a seguir amenazando?".
entre risas, en medio de la calle, delante de todo el mundo, y ellos se ríen contigo, de los que recibes otro pésame más.

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